viernes, 17 de enero de 2020

Navidad en Alcaraz 2019

Despedimos el tiempo de Navidad con las fotos de nuestro Belén, decorado por los alumnos de 1º Bachillerato y con una muestra de los deseos del alumnado del centro elaborados para la actividad "El árbol de los deseos" promovida desde el departamento de Orientación y Plástica.




















Hasta San Antón Pascuas son...

San Antonio y la bendición de los animales


La iconografía tradicional representa a San Antonio que porta el bastón de los ermitaños en forma de T,  “tau”, última letra del alfabeto judío, como alusión a las cosas últimas y a nuestro destino final. Generalmente va acompañado de un cerdo que lleva una campanita al cuello. Dicha representación tiene su origen en el hecho de que la antigua Orden hospitalaria de los “Antonianos” criaba cerdos en los centros habitados,  ya que la grasa de estos animales se usaba para ungir a los enfermos de ergotismo (denominado en el uso coloquial como "fiebre de San Antonio", es una enfermedad causada por la ingesta de alimentos contaminados por micotoxinas toxinas producidas por hongos parásitos).

domingo, 12 de enero de 2020

La puerta del Bautismo (Hoja Dominical)

Celebramos hoy el bautismo del Señor y, sin duda, es una buena ocasión para reflexionar sobre nuestro bautismo; más aún, para pensar en él como puerta de un itinerario de fe que nos inicia como creyentes. El bautismo nos abre la posibilidad de iniciarnos como cristianos.
Cuando hablamos de iniciación, estamos hablando de la necesidad de un itinerario de fe, de un camino que recorrer para poder alcanzar la comunión con Cristo y la incorporación viva y activa en la iglesia.
Es cierto que la iniciación cristiana está viviendo hoy un momento delicado, o de crisis, por la sencilla razón de que la iglesia empeñando miles de personas, de horas y de esfuerzos ve que “no engendra los hijos que debiera”. No hay una correspondencia entre el esfuerzo y el fruto. En toda Europa se está dando una interrupción de la transmisión de la fe. Se están perdiendo y desgastando los cauces tradicionales de transmisión: familia, escuela, sociedad y cultura. Y todo esto se debe, en parte, a que hay, realmente, una discrepancia entre lo que se pide a La puerta del bautismo la iglesia con lo que la iglesia quiere ofrecer y, también, a que estamos vi- viendo un cristianismo, a veces, meramente sociológico.
Pero, lejos de instalarnos en la queja, tenemos que buscar caminos y propuestas que renueven la iniciación cristiana, como pueden ser:
  • Abrir foros de diálogo y reflexión sobre este tema.
  • Que se vayan haciendo en todas las parroquias experiencias concretas de despertar religioso y primer anuncio con padres y niños.
  • Que se incorpore la catequesis familiar, u otros itinerarios, como itinerario paralelo al actual.
  • Que se simplifiquen y no convirtamos en “celebraciones privadas” las primeras comuniones.
  • Que se adopte el modelo del catecumenado como inspiración para el proceso de iniciación cristiana.
  • Que las parroquias abran nuevos caminos adaptados a las necesidades de las personas.
  • Ofrecer una formación especializada para los catequistas.
En definitiva, agradezcamos nuestro bautismo, que es la puerta que nos abre el camino para iniciarnos como cristianos, con una gran diversidad de métodos e itinerarios que nos hacen crecer y madurar nuestra opción de fe.

lunes, 6 de enero de 2020

Queridos reyes magos


Traed fuego para quemar todo lo que huele a corrupción, fraude, chantaje. Haced lo imposible para acabar con el hambre y la injusticia; para desterrar la cultura belicista, el negocio criminal de las armas, los niños soldados, la trata de personas y todas las esclavitudes que todavía perduran. Que en el ámbito político se acabe el exceso de confrontación y se esté dispuesto a apoyar todo lo que redunde en bien de los ciudadanos. Que se multipliquen las oportunidades para crear puestos de trabajo y se abran las manos para compartir. Al que no lo haga, echadle sólo carbón. Que prevalezca la transparencia y la cultura de la verdad; y que, al que miente, le crezca tanto la nariz que no pueda ni salir a la calle. Que todos seamos ángeles para los demás. Que se defiendan las fuentes de la vida y las vidas más débiles; que sientan vergüenza todos los que promueven la cultura de la muerte. Que se cuide la tierra para que sea casa acogedora para las generaciones futuras. Que se multiplique la gente sencilla, llena de fe y que rebosa ternura, como el papa Francisco. Que se multipliquen las instituciones y organizaciones por la paz y el desarrollo, como Caritas, Manos Unidas, Cruz Roja y tantas otras. Decidle a los hombres que abran las puertas y ventanas del alma para acoger el regalo más grande y mejor, el que más necesita el mundo de hoy y de siempre: Dios mismo, que se nos da hecho Niño, que ha tomado rostro de hombre para que todo hombre, que sea capaz de hacerse como un niño, tenga rostro divino. En fin, que todos los hombres podamos rezar y vivir el Padre Nuestro. Y de paso, cuando os postréis ante el Niño, le decís al oído que nos envíe para la diócesis de Albacete vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, que las necesitamos. Y que nos envíe, también, a muchos jóvenes con vocación para formar matrimonios cristianos. Gracias, por anticipado.

lunes, 30 de diciembre de 2019

La Virgen de los Llanos en el Vaticano

El pasado 16 de diciembre, Francisco Sevilla, le entregaba al Santo Padre la imagen de nuestra señora Patrona que la Real Asociación de la Virgen de Los Llanos había preparado para la ocasión. Se trata de un momento histórico para Albacete pues es la primera vez que un Sumo Pontífice recibe un obsequio tan singular de manos de un albacetense.

El don de la familia por José Joaquín Tárraga


Hoy, la liturgia de Navidad nos invita a contemplar a este niño que nace junto a María y José. Juntos forman la familia de Nazaret. De ahí que le llamen “el nazareno”. Jesús nació en una tierra concreta, creció dentro de una familia y de una sociedad de su época. Jesús, aquel que para nosotros es Mesías y Salvador, se encarna como uno más.
Para mostrarnos esa familia de Nazaret, se nos invita a meditar la huida a Egipto. Un padre, José, que recibe en sueños la voz del ángel que le dice que salve al niño. Que proteja, cuide y mantenga a salvo al que será la salvación de todos. Herodes, signo del rechazo de Dios y la búsqueda del mal, no vence a esta familia de refugiados donde crece el que tiene que traer la Buena Noticia del Evangelio.
Una familia que protege, salva, sana y acompaña. Familia que acompaña y, con sacrificio, vence dificultades y problemas. El evangelista nos narra este pasaje con rasgos muy parecidos a los de Moisés: matanza de niños, Egipto, huida, rescate, salvación… Este niño que ha nacido, verdaderamente, nos trae la salvación; es el que anunciaron los profetas, el que esperamos.
Y en esa familia de refugiados de Nazaret, San José. Muy poco hablamos de él. Hoy lo vemos como custodio de lo más preciado para Dios: María y Jesús. José, hombre bueno, que ama sin esperar nada a cambio y en el que podemos ver los valores que se nos proponen como modelo para vivir en familia: compasión, humildad, paciencia y perdón.
Hoy es día para agradecer el don de la familia. El lugar donde se te quiere tal cual eres y no por lo que tienes. La familia motivo para cuidar y proteger como institución que es motor de la sociedad. Y es, en familia, donde debemos cuidar los rasgos de la propuesta evangélica: amor entre los esposos (con diálogo y respeto), confianza entre padres e hijos, atención a los débiles, abierto a los necesitados, formación y crecimiento en la fe…
Mucho de lo que somos se lo debemos a la familia. Es de bien nacido ser agradecido. Atrás las perezas, cansancios y las desilusiones. Pongamos esfuerzo, renovación y confianza. Y, aunque falten muchas cosas, que nunca falte el amor.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

¡Contemplemos y adoremos a nuestro Salvador! por Mons. Ángel Fernández. Obispo de Albacete

¡Feliz Navidad a todos, queridos hermanos! El gozo y la alegría invaden nuestro corazón al celebrar este gran acontecimiento para el cual nos hemos estado preparando durante el tiempo de Adviento. ¡Es Navidad! ¡Dios se hace hombre entre nosotros, Dios se hace niño en Belén de Judá!
Ante la grandeza y el misterio luminoso de la Navidad, Dios que se hace hombre, nuestra mente se queda perpleja intentando asimilar este acontecimiento desconcertante. Dos naturalezas, divina y humana, en la única persona del Verbo, en Jesucristo. Aquel que había dado forma a todo el Universo recibe la condición de esclavo siendo, ahora, uno más; aquel que era eternamente Dios toma, ahora, una carne humana, se hace hombre, niño recién nacido; aquel que era adorado en la inmensidad del firmamento, baja ahora a la tierra y es envuelto en pañales; aquel que reinaba en el cielo reposa, ahora, en un pobre pesebre.
Ante este misterio de amor divino, la Iglesia nos invita a asimilarlo desde una actitud profundamente contemplativa, de gozosa admiración y alabanza. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).
En la liturgia de la Navidad, hay una invitación constante a acercarnos a este hecho admirable con una mirada contemplativa y gozosa. Mirada que sólo es posible realizar desde la fe. Porque sólo desde la fe es posible penetrar la hondura del misterio; sólo desde la fe es posible descubrir la grandeza de Dios manifestada a través de la pequeñez del niño de Belén. La gloria de Dios, que es la manifestación de su presencia y de su cercanía, sólo es percibida por los creyentes, es decir, por los que saben fijar su mirada no en lo superficial, en lo que aparece, sino en la hondura del misterio.
Los salmos nos ayudan a adentrarnos en la profundidad del acontecimiento: la manifestación del nacimiento eterno del Verbo que, desde la eternidad, procede del Padre: «Tú eres mi Hijo: Yo te he engendrado hoy» (Salmo 2). Y las del Salmo109: «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré como rocío antes de la aurora». Al proclamar estos salmos, la Iglesia no piensa sólo en el nacimiento de Belén, sino que su mirada se adentra en la misma intimidad del misterio eterno de Dios, pues el nacimiento temporal de Cristo de las entrañas de la Virgen María no es sino la prolongación y manifestación de la generación eterna del Verbo. De este modo, la intimidad de Dios se proyecta en el tiempo y se encarna en la historia, en un contexto humano entrañable: Dios se hace hombre, niño recién nacido en Belén.
Jesucristo, el Hijo de Dios, acepta la pobreza de nuestra carne a fin de hacernos entrar en posesión de las riquezas de su divinidad. Aquel que es la plenitud de la vida se vacía de sí mismo, se despoja de su gloria a fin de hacernos participantes de su propia plenitud.
Agradecidos, contemplemos y adoremos a nuestro Salvador, al Niño Dios, a Jesucristo Redentor. Y cristianicemos nuestras casas e instituciones con signos y objetos navideños. Vivamos y celebremos cristianamente la Navidad. ¡Feliz Navidad a todos!