domingo, 8 de enero de 2017

La palabra de... D. Ciriaco Benavente

Fuente de corresponsabilidad eclesial y de dinamismo apostólico
El ciclo litúrgico de la Navidad se cierra con la fiesta del Bautismo de Jesús en el río Jordán. Quien no conoció el pecado quiso ponerse, solidario con la humanidad pecadora, en la fila de los pecadores. Los textos de la celebración resaltan con tinta roja la relación filial de Jesús con el Padre, la naturaleza de su ministerio mesiánico de amor y de servicio, su vocación profética a ser luz para todos los pueblos. Es una buena ocasión para ofreceros otra vez unas reflexiones sobre nuestro bautismo.
En las últimas décadas el redescubrimiento del bautismo ha enriquecido a muchos cristianos hasta convertirse en la fuente en la que descubren su corresponsabilidad eclesial y de la que beben su dinamismo apostólico. Pero no siempre es así. En cualquier despacho parroquial se constatan diariamente posturas bien diversas:
  • Padres bautizados que ya no bautizan a sus hijos.
  • Padres que quieren bautizarlos, pero que no aceptan una preparación o lo hacen a regañadientes, dejando luego, al no practicar ellos, que se seque la semilla de vida nueva que el bautismo siembra en sus pequeños.
  • No faltan los que piden el bautismo para sus hijos a la hora de la primera comunión, porque lo pide el niño o en función del acto social que la misma comporta.

En los primeros tiempos de la Iglesia, el bautismo se administraba, por lo general, a personas adultas,
capaces de entender y vivir lo que celebraban. Venía precedido de un largo e intenso catecumenado. Era celebrado con la participación de toda la comunidad en la noche de Pascua. El bautizado ingresaba así en la nueva vida del Resucitado, en la familia de Dios, y toda la comunidad acogía festivamente a los nuevos hermanos en la fe. La espiritualidad bautismal configuraba toda la vida de la Iglesia. El bautismo era sentido y vivido no sólo como un acto puntual, sino como un estado de vida. Más tarde, como consecuencia de que muchos niños nacían ya de padres cristianos, las cosas fueron cambiando, hasta generalizarse el bautismo al inicio mismo de la vida.

lunes, 2 de enero de 2017

Exposición V Concurso de Belenes Escolares

No te pierdas la exposición del V Concurso de Belenes Escolares de este año, puedes visitarla en el Corte Ingles de Albacete de la Avenida de España hasta el 5 de enero en la sala de exposiciones (planta sótano)


Resumen del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2017

«La no violencia: un estilo de política para la paz»
El papa Francisco nos ha lanzado un especial desafío para que la paz reine en todo el mundo “en el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común”.
El Santo Padre hace este especial llamamiento en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017 que se celebra hoy y que lleva como título “La no violencia: un estilo de política para la paz”.
El Papa explica en el texto que este desafío puede lograrse a través de las ocho Bienaventuranzas, ya que ellas “trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica”.
“Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades”.
Francisco recuerda que “la no violencia activa es una manera de mostrar verdaderamente cómo, de verdad, la unidad es más importante y fecunda que el conflicto. Todo en el mundo está íntimamente interconectado”.
“Puede suceder que las diferencias generen choques: afrontémoslos de forma constructiva y no violenta, de manera que «las tensiones y los opuestos puedan alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida», conservando «las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna»”.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Decoración Navideña en SES Riopar

Esta mañana cuando he venido al instituto me he encontrado esta fantástica decoración navideña realizada bajo la dirección de Silvia, la profesora de plástica del instituto. ¡Enhorabuena a tod@s!







domingo, 18 de diciembre de 2016

La palabra de ... D. Ciriaco Benavente

Un hombre lleno de confianza en Dios
El evangelio de este domingo nos pone en contacto con el recorrido interior que José tuvo que hacer hasta descubrir a Jesús como un don de Dios que a él le corresponde acoger y custodiar.
¿A quién podría confiar Dios sus dos principales tesoros —Jesús y María—, sino a San José, la sencillez encarnada? A los sencillos se revela Dios con mayor facilidad. Un amigo, sacerdote y poeta, lo describe así: “Tenía que ser alguien con mucha fe; ¿cómo, si no, iba a poder vivir tan cerca del misterio sin quemarse? Tenía que ser alguien con mucha profundidad, pero como un pozo de agua clara al que se le ve el fondo; de pocas preguntas, sólo las justas para saber qué esperaba Dios de él. Tenía que ser un hombre lleno de confianza en Dios para fiarse plenamente de Él, por más inesperados que fueran sus caminos, y para fiarse de María, para no dudar de ella por más desconcertantes y extraña que resultase su misión. Alguien que aceptase la luz de la palabra sin reservas, a corazón abierto. Alguien obediente siempre a la voz del Espíritu. Tenía que ser alguien capaz de amar mucho: Amar a Dios para ofrecerle sin pestañear cualquier cosa que le pidiese, aunque pareciera descabellada; para ver la mano de Dios en todo, en lo grande y en lo pequeño; para poder adivinarlo en la mirada, en la sonrisa o en el llanto del Niño; para amar a María, para tenerla en el centro de su corazón, para leer a través de sus silencios, para estar seguro con sólo mirarla de la limpieza de su corazón, para saber quedarse discretamente a la puerta de su intimidad. Tenía que ser alguien que amara sin medida, sin pasar recibo, sin darlo importancia” (R. Prieto).
Ese hombre fue San José: la santidad vestida con túnica de carpintero, tejida de silencios, hecha a golpes de martillo y de una renuncia oculta y perfumada con el amor de cada día. El hecho de descender de David permitiría entroncar a Jesús con la herencia davídica. El evangelista Mateo nos hace saber que era carpintero —“¿no es éste el hijo del carpintero?”, decían de Jesús: Un trabajo honrado que permitiría a su familia vivir una vida tan sobria como digna.
El matrimonio judío se componía de dos momentos espaciados durante un año. El primer momento, los desposorios, convertía a los novios en marido y mujer; pero la convivencia no ocurría hasta pasado el año. En ese año de espera es cuando José percibe el embarazo de su mujer: “Como era justo y no quería poner en evidencia a María, decidió repudiarla en secreto”. Hasta en esto se nota su bondad. Sólo cuando sabe que el asunto es de Dios, lo acepta sin pestañear, hasta dar nombre e identidad social al Niño, a pesar de su temor inicial de arrogarse el mérito de una paternidad que no dependía de él: “No temas tomar contigo a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”.
José es uno de esos hombres a los que les tocó vivir pruebas de fe tan duras como la de Abrahán. Por eso, son los hombres a través de los cuales Dios lleva adelante su proyecto de salvación y de gracia. Sólo desde una fe honda se pueden aceptar los caminos del Dios, que escribe derecho, aunque con renglones que, a nuestra humana lógica, parecen torcidos.
“No temas”. Esta invitación a fiarse de Dios sin miedos, ¿no sería un buen lema para colocarlo junto al belén del comedor, o para colgarlo del árbol navideño? ¡Feliz Navidad!